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El arte

no es otra cosa que transmitir a la caravana de la vida lo que hemos conocido mientras vivíamos

ISI RAIDER - ESCRITOR

Escribí estos libros por pura necesidad de comunicación. Espero que aporten Luz entre las nubes de humo y arranquen sonrisas y alguna carcajada. No es necesario ser un sabio o erudito para contar las propias historias. El mundo está lleno de diversidad. Narrémosla pues, nosotros que somos quienes la protagonizamos. Salgamos del gueto. Hasta en lo más vulgar puede haber oculto un mensaje de sabiduría ancestral.

Estaba en un bar. Pasé mucho tiempo allí. Después en un coche. También pasé mucho tiempo en el coche. Escribía en el asiento de atrás. En más de una ocasión dormí allí. El olor era bastante fuerte al cabo de los días. Eran días de paz. Escribir da paz. Ahuyenta fantasmas y desintegra todo mal espíritu.

Después de trabajar durante unos días para una empresa de venta de libros a domicilio como aprendiz de atracador de ancianas decidí crear mis propios libros, en los que sí creía, para que los comprase quien quisiera sin ninguna coacción. Los hacía en casa. También pasé muchos meses manufacturándolos uno por uno. Después salía a venderlos, con guitarra y mochila.

Ha pasado algún tiempo desde la aclamada edición de “La Banda del Isi-92 Blues”, libro en el cual recopilé todo el lirismo visceral de mis compañeros de coche y bar. Su venta y distribución en el coche y en el bar fue épica. Agotada la edición de 1999 probablemente se reedite próximamente.

La Trilogía Callejera se ha tomado también su tiempo. Un año desde que entró en la imprenta para volver a salir sin imprimirse, en busca de otra. Nadie hace caso de un escritor desconocido. Acaso insolvente. Tienen el oro en la mano pero no lo ven, cegados por el brillo de los envases de plástico.

A pesar de todo, ya está aquí. Buscad donde suena la música flotante, la que parece que nunca termina, la que funde los compases sin respeto a las costumbres. Allí la encontrareis.

Gracias por saber escuchar.
Un abrazo.

Brindo

por todo lo imposible e inalcanzable, por la belleza de lo prohibido. Porque lo legal sea justicia, lo inmoral pura delicia. Porque entre las masas surja un pueblo que haga fácil lo infinito.